Innovadora, limpia y generadora de desarrollo
Por Jimmy Pflucker Pinillos (*)
El Perú es un país ancestralmente minero reconocido por sus extraordinarios recursos naturales y por el talento milenario de sus habitantes para extraer minerales. En la actualidad, el incremento del precio de los metales ha impulsado a muchas personas, familias y comunidades enteras a trabajar artesanalmente en la minería, en zonas muy distantes, a donde el común de las empresas privadas no llega para generar el empleo que se requiere. También es innegable que en las últimas décadas se han acentuado las actividades ilícitas en la minería, por individuos que cometen delitos, con prácticas claramente sancionadas en el Código Penal, que afectan a la sociedad en su conjunto, y contra quienes nuestras autoridades, invocamos no deben bajar la guardia.
Por otro lado, en las últimas semanas hemos sido testigos de costosas campañas publicitarias, donde se tergiversa la realidad de la minería artesanal en nuestro país, confundiéndola con organizaciones que se dedican a actividades criminales, equiparando a la minería artesanal con la minería ilegal, lo cual es una generalización injusta y dolosa, que añade innecesariamente más conflictos en el sector económico más relevante de nuestro país y levanta un profundo rechazo de imprevisibles consecuencias; pues lejos de fomentar un liderazgo más positivo y cohesionador entre peruanos, se pretende ignorar numerosos y reconocidos casos de comunidades de mineros artesanales formales, que son un ejemplo de excelentes prácticas socioambientales.
Nuestro país tiene por delante el desafío de seguir formalizando a los mineros que trabajan adecuadamente, pero que no pueden completar el proceso, debido a procedimientos inútilmente complejos, exigidos por nuestra legislación, que complican por ejemplo, el problema de las concesiones otorgadas a titulares mineros, que se niegan a suscribir acuerdos con los pequeños mineros que habitan la superficie, desde hace varias generaciones atrás y que por supuesto también tienen derecho a ser respetados y considerados.
Es necesario reconocer, que los mineros artesanales tienen el conocimiento y la habilidad para extraer los minerales respetando la ley y nuestro medioambiente. Y nosotros que formamos parte del ecosistema minero, debemos seguir impulsando, a que se implementen mejores prácticas sostenibles que contribuyan al bienestar de las comunidades, muchas de las cuales, están dedicadas a la agricultura, proveyéndoles de agua y energía suficientes para su mejor desarrollo.
Otro detalle importante a señalar, es que los mineros artesanales, por su tamaño, no realizan actividades intensivas en el uso de maquinarias y tecnologías, a diferencia de las plantas formales de procesamiento de mineral, que si lo hacen y se han convertido en un aliado muy importante para aquellos que operan formalmente y como hemos propuesto, somos las plantas mismas, la gran alternativa para que los que se encuentran en proceso de formalización, puedan hacerlo rápida y eficazmente.
Desde que iniciamos operaciones en Perú, en el 2017, Minera Paltarumi ha realizado importantes inversiones para implementar un modelo de negocio, formal, innovador y eficiente. Nuestro objetivo es fortalecer la minería formal que permita al Perú, aprovechar al máximo sus recursos e incorporar al PBI a miles de pequeños mineros que actualmente luchan por culminar su formalización. Nuestra propuesta de ponernos a disposición de este objetivo nacional y convertirnos en un agente formalizador determinante, se sustentan en lo siguiente:
Trazabilidad: Al operar únicamente con proveedores formales y en proceso de formalización, la Minera Paltarumi, facilita la trazabilidad de los productos finales, asegurando que los minerales exportados no provengan de fuentes ilegales ni promuevan prácticas laborales sancionables, contribuyendo a la consolidación de nuestra industria en los mercados internacionales.
Cumplimiento de normativas y mejor fiscalización: La centralización de actividades de procesamiento en nuestra planta, facilita la supervisión estatal y garantiza el cumplimiento de normativas ambientales y laborales, promoviendo condiciones seguras y legales para los trabajadores y las empresas contratistas que nos brindan su servicio.
Reducción de la contaminación ambiental: Las tecnologías avanzadas de procesamiento, como las que usamos, permiten la utilización responsable de los insumos químicos, protegiendo el suelo, el agua y el aire y contribuyendo al mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades cercanas.
Optimización de recursos y recuperación de metales: Las tecnologías modernas, como las implementadas en Paltarumi, aumentan la recuperación de metales valiosos, reduciendo el desperdicio y maximizando el aprovechamiento de los recursos. Actualmente, la minería artesanal puede perder hasta un 40% del contenido metálico debido a métodos rudimentarios de procesamiento.
Formalización y beneficios sociales: Nuestro modelo impulsa la formalización de las operaciones mineras artesanales, brindando acceso a seguridad laboral, cobertura social y oportunidades de desarrollo a largo plazo para los trabajadores y sus familias.
Estamos en un momento expectante para relanzar el crecimiento económico nacional, y esto es gracias al invalorable aporte de la minería artesanal. Confiamos en nuestras autoridades, que tomarán las medidas correctas para lograr la formalización de aquellos que aún no lo han conseguido. Además, estamos en un momento crucial, donde debemos reforzar el modelo de buenas prácticas empresariales en minería, para lograr transparencia y competitividad, dejando atrás rezagos oligopólicos, que afectan irresponsablemente nuestro medio ambiente y mezquinan nuestro desarrollo nacional integral. Como decimos en Paltarumi, juntos podemos estar mejor.
(*) Empresario minero, accionista principal de Minera Paltarumi