Una voz para quienes quieren formalizarse

Por Rosario Navarro
Integrante del área de Compliance de la Juventud Minera de Conademi

La formalización minera necesita reglas que hagan viable esa promesa. No estoy hablando de flexibilizar exigencias fundamentales, pues existen parámetros mínimos que deben respetarse, especialmente la protección del medio ambiente. Sin embargo, si como Estado realmente queremos que nuestros pequeños productores mineros y mineros artesanales accedan a la formalización, debemos preguntarnos por qué el REINFO no ha logrado cumplir su propósito y trabajar para superar las barreras identificadas.

Me refiero a obstáculos que no dependen de la voluntad del minero: procedimientos administrativos que demoran mucho más de los plazos legales o requisitos condicionados a decisiones de terceros. Un ejemplo es la dificultad para alcanzar acuerdos con los titulares de concesiones mineras, incluso cuando estas permanecen sin explotación efectiva.

¿Significa esto que debemos desconocer los derechos de los concesionarios? De ninguna manera. Lo que necesitamos son mecanismos que permitan superar estas dificultades, respetando los derechos de todas las partes.

Frente a esta realidad surge CONADEMI, una organización que reúne a abogados, ingenieros y profesionales de distintas especialidades para acompañar a quienes buscan formalizarse, identificar las barreras que enfrentan y promover soluciones concretas ante el Estado.

Nuestra posición es clara: no defendemos una minería sin reglas ni respaldamos actividades que atenten contra el medio ambiente. Defendemos al minero dispuesto a cumplir la ley, que entiende que formalizarse implica inversión, esfuerzo y responsabilidad. Por eso, también es importante distinguir entre quien deliberadamente evade las normas y quien busca cumplirlas, pero enfrenta obstáculos que escapan de su control.

Desde la premisa exacta de la vigencia del Estado de derecho en nuestro país, considero fundamental recordar que el hecho de que una exigencia esté prevista en una norma no significa que no pueda cuestionarse o mejorarse. Las normas deben cumplirse, pero también evaluarse para determinar si están logrando su propósito. Revisar aquellas que dificultan injustificadamente la formalización no significa renunciar a las exigencias ambientales, laborales o legales.

No olvidemos que detrás de la pequeña minería existen trabajadores, emprendedores y familias que buscan oportunidades de desarrollo. Su formalización puede generar mayor empleo, contribuir a la recaudación tributaria y mejorar las condiciones en las que se desarrolla esta actividad.

La formalización no debe ser una promesa inalcanzable, sino una oportunidad real para quien está dispuesto a cumplir la ley. Ese es nuestro compromiso desde CONADEMI: dar voz y acompañar a quienes quieren formalizarse, porque una minería responsable no se construye únicamente imponiendo obligaciones, sino también haciendo posible su cumplimiento.

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